Alejandro Rodríguez Martín, finalista a los Premios EDUCA ABANCA. Mejor Docente de España 2018

Alejandro Rodríguez Martín, es un profesor de 10. Ha entrado en el TOP 10 de los finalistas a los Premios EDUCA ABANCA. Mejor Docente de España en la categoría de Universidad.  Desempeña su labor docente en la  Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad de Oviedo. Te invitamos a conocerlo un poco más en este post! 

 


¿Qué supone para ti estar entre los 10 finalistas?

Esta aventura apasionante comenzó para mí al inicio del curso académico. El día 15 de septiembre de 2018 recibí un correo electrónico de la organización informándome que estaba entre las 50 personas nominadas para este premio en la categoría “Universidad”. Desde ese instante, me he sentido profundamente conmovido por algo que no siempre es habitual, que tu propio alumnado se preocupe por darte las gracias por lo que has hecho con ellos y ellas y, además, en hacerlo visible y público.

 

Desde ese instante, gracias además a los medios de comunicación, han sido muchas las personas y las instituciones, como la propia Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias o la Universidad de Oviedo, que me han hecho llegar su cálida y sincera felicitación. Especialmente también a mis compañeras y compañeros de Departamento y Facultad.

 

En aquel momento tan sólo estaba nominado y me sentía ya ganador. Pensar ahora que estoy en el “Top 10” es, además, sentirme dentro de un sueño. Porque el premio en sí ya lo he conseguido, creo que todas y todos lo hemos logrado, cuando hemos inspirado a nuestro alumnado para que con sus iniciativas y comentarios nos hayan hecho llegar hasta aquí.

Cuando pienso en todo esto, sinceramente, además del vértigo por el impacto mediático, surgen dos sentimientos emotivos que se complementan. Por un lado, “gratitud” y por otro “reconocimiento”.

 

Quiero aprovechar esta oportunidad que se me ofrece con esta entrevista para agradecer a todas las maestras y los maestros que me han ayudado en todo el largo proceso. En la EGB en el CP de Santidad, en los dos IES del municipio de Arucas (Gran Canaria) y, posteriormente, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. También quiero agradecer a todo el profesorado con el que tuve el honor de compartir profesión y, por supuesto, a quienes me acompañan en el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo donde trabajo actualmente.

 

A ellas y ellos también mi reconocimiento porque soy lo que soy, y como soy, gracias a las oportunidades que me han brindado. Soy un firme convencido de que nada es fruto del trabajo individual, sino que en la colaboración, el trabajar juntas y juntos, es el gran reto que tenemos por delante.

 

También mi gratitud y reconocimiento a todo el alumnado, tanto en la educación básica como en la universidad, con el que he compartido horas y días de duro trabajo. Espero no haberles fallado nunca. 

¿Cuál crees que es el motivo por el cual te han nominado los alumnos/familias?

Responder a esta cuestión es algo complicado. He preguntado al alumnado los motivos en cuanto me enteré de la nominación y la respuesta ha sido casi unánime “te lo merecías”, “era lo menos que podíamos hacer”, “una forma de darte las gracias”, “para devolverte lo mucho que nos diste”, etc.

Sinceramente, creo que no hago nada extraordinario en el aula, nada que no haga un docente comprometido, sensible y con vocación, como muchos a lo largo de todo nuestro país.

Ahora bien, si tuviera que buscar una razón de este maravilloso gesto que han tenido ellas y ellos conmigo, sin temor a equivocarme, creo que lo puedo situar en dos aspectos muy presentes en mis clases: emoción e implicación. Intento mantenerles viva la llama de la incertidumbre y la curiosidad desde el minuto cero, antes incluso de que comiencen las clases. Trato de que cada día en el aula sea un momento “mágico” de compartir y generar conocimientos entre todas y todos.

Para mí la clave quizás esté en eso y, por supuesto, en que yo lo vivo como uno más. Empatizar no es una opción, es una necesidad porque mi alumnado en unos meses estará del otro lado, es decir, serán maestras y maestros y, además de los contenidos, deben vivir un ejemplo –no sé si el mejor- pero al menos un modelo de pasión, entrega y amor a la profesión docente.

 

Por eso, todo este premio supone, por tanto, el que valoren de manera muy importante las “locuras” que hago en clase intentando desarrollar aprendizajes desde la emoción y la implicación total en un ambiente que siempre trato de que sea alegre.

Precisamente, hay un educador brasileño, Ruben Alves, que escribió un hermoso libro que guardo como un tesoro “La alegría de enseñar” donde defiende algo que comparto plenamente y que deberíamos asumir todas las personas que nos dedicamos a la docencia: “Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma seguimos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo a través de la magia de nuestra palabra… Por eso el profesor nunca muere”.

 

 

Por eso quiero que estas palabras que tomo prestadas sirvan de agradecimiento y sentido homenaje al profesorado que he tenido la suerte de conocer y compartir tiempo y espacio. Hay maestras que nunca dejarán de enseñarme. 

¿Qué le pedirías al gobierno en relación a una posible mejora del sistema educativo?

Creo que las mejoras de nuestro sistema pasan, en primer lugar, por la estabilidad del propio sistema. Por entender que la educación, un arma poderosa para cualquier sociedad, no esté condicionada por los cambios políticos y que se hagan leyes educativas constantemente. El sistema en su conjunto y, especialmente, el profesorado, las familias y el alumnado, necesitan sosiego para desarrollar sus funciones de manera adecuada y con un horizonte que, en mi opinión, pasa por la excelencia, pero una excelencia que, necesariamente, debe estar comprometida con la equidad, es decir, con no dejar a nadie atrás, con un sistema educativo inclusivo para todas y todos.

 

Además de la estabilidad legal, necesitamos repensar muchas cuestiones con calma pero sobre todo, dando voz y escuchando al profesorado y a toda la comunidad educativa. Creo que hay aspectos más prioritarios que otros como son, el aumento de la financiación de nuestro sistema; la formación del profesorado y su selección; el liderazgo pedagógico de los equipos directivos; la evaluación del profesorado en todos los niveles; la inclusión real y efectiva de nuestras aulas y prácticas; etc.

Creo que debemos repensar con detenimiento, sin apasionamientos excluyentes o posicionamientos ideológicos previos, cómo podemos mejorar las culturas, las políticas y las prácticas de nuestros centros para hacerlas más inclusivas, innovadoras y comprometidas con la trasformación y mejora social que toda educación debe tener como fin último.

 

 

Por eso quiero aprovechar para agradecer a quien tanto admiro, valoro y aprecio. Las maestras y maestros, el profesorado en su conjunto, por su dedicación silenciosa, callada y comprometida en el día a día complejo pero apasionante de las aulas de nuestro país. 

¡No te quedes sin la botella termo de los profes geniales!

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Cómo sería tu centro educativo ideal?

Mi centro educativo ideal es aquel que sea acogedor en su sentido más amplio de la palabra e incorporando casi con todas las acepciones que la RAE nos ofrece de la palabra “acoger”.

Para mí los centros tienen que ser lugares cálidos para los que allí trabajan (profesorado, personal educativo, personal de administración y servicios, etc.), para los que allí se forman (alumnado) y para los que allí participan (familias y resto de agentes sociales). Cuando un centro se compromete en ser acogedor cambia sus estructuras y sus formas de organizarse para abrazar la diversidad que debe caracterizarle.

 

Se trata a mi juicio de dar protagonismo de verdad al profesorado y a la autonomía de los centros para que se conviertan en verdaderos motores de cambio y trasformación social. Desde esa perspectiva, es necesario contar con espacios diferentes, inclusivos, amables… donde la organización escolar y las intervenciones didácticas se orquesten de tal forma que el alumnado pueda tomar decisiones, con las debidas orientaciones, asumir responsabilidades, desarrollar aprendizajes de una manera integrada, global y funcional (tal y como ya establece el currículo).

Creo que debemos crear centros educativos donde de verdad el alumnado sea protagonista del aprendizaje y ello requiere, ganas y empatía en dosis importantes. Por ahí se dice que en “educación está todo inventado” pero no estoy de acuerdo porque cada alumna o cada alumno es diferente y el contexto donde está también lo es.

 

 

Por eso, como docentes no podemos perder de vista, lo que ya Delors defendía, acerca de que la educación encierra un tesoro que reside en cuatro pilares fundamentales: “aprender a conocer”; “aprender a hacer”, “aprender a convivir” y “aprender a ser”. Los currículos recogen esa visión, pero quizás debemos repensar sobre cómo lo estamos llevando a la realidad del aula para seguir mejorando en colaboración. 

 

Señala 5 palabras que definan tus clases

Las palabras mayoritarias que según el alumnado definen mis clases son las que señalo a continuación. Aunque parezca sorprendente por ser el resultado aleatorio de sus opiniones, podrían englobarse en el “modelo AEIOU” por integrar las cinco vocales: Alegría, Entusiasmo, Inspiración, Originalidad y Utilidad.

Personalmente esas cinco palabras, las más reiteradas por el alumnado, podría resumirlas en dos que están en la trastienda de toda mi concepción educativa y mi forma de entender la docencia: vocación y pasión.  


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Comentarios: 7
  • #1

    Orlando (jueves, 13 diciembre 2018 22:27)

    Felicidades, Ale. Un abrazo enorme �. Orgulloso de ti, primo.

  • #2

    Felisa Perez (viernes, 14 diciembre 2018 00:38)

    ENHORABUENA ALEJANDRO!!!

  • #3

    Juan Carlos San Pedro Veledo (viernes, 14 diciembre 2018 13:32)

    Es un orgullo contar contigo como compañero y como persona. Para nuestra Facultad es muy importante, tanto la labor que desarrollas en tus clases como la intensidad con la que dinamizas la convivencia de nuestra comunidad.

    Un abrazo y Mucha Suerte.

  • #4

    Emilio Alvarez (viernes, 14 diciembre 2018 20:57)

    Felicidades Alejandro, es un honor haber trabajado contigo los últimos años. Este reconocimiento es un fruto más de tu trabajo contante en la promoción de una Educación Inclusiva de Excelencia.
    Un abrazo

  • #5

    Carmen Fernández Rubio (viernes, 14 diciembre 2018 23:25)

    Es un reconocimiento muy merecido por tu trabajo, tu tesón, tus buen hacer, en esta profesión en la que disfrutas , y en la que tus estudiantes son lo primero y lo más importante. Para mí es un honor ser tu compañera de Dpto. y amiga. Enhorabuena, me alegro mucho.

  • #6

    Paloma Santiago (domingo, 16 diciembre 2018 21:40)

    ¡¡Enhorabuena Alejandro por este reconocimiento!! Me alegro mucho por ti, por lxs estudiantes que reciben tus clases y por la Facultad y el Departamento. Un Top Ten ¡mamma! mía ¡Bravo!

  • #7

    Ana Virgós (lunes, 17 diciembre 2018 20:20)

    Enhorabuena Alejandro.
    Un orgullo poder colaborar contigo en tu práctica docente. Tienes que estar encantado o del cariño de te tiene tu alumnado

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